Medidas precautorias en un proceso arbitral

El sometimiento de la resolución de una causa a través de un Arbitraje, muchas veces crea la incertidumbre de si la parte demandada cumplirá con lo dictado en el Laudo Arbitral. Para ello, la Ley Nº 1770 de Arbitraje y Conciliación en sus artículos 35, 36 y 37 establece la posibilidad de aplicar Medidas Precautorias.
Con el objeto de asegurar el resultado del proceso, el demandante puede pedir la aplicación de medidas precautorias al Tribunal Arbitral o si es necesario a la autoridad jurisdiccional, sea el estado en el que se encuentra éste, aún cuando la demanda no sea haya formalizado o cuando ésta aún no se haya contestado. Ante tal solicitud, el Tribunal Arbitral puede ordenar las medidas que estime necesarias y pertinentes respecto del objeto de la controversia, siempre y cuando ésta no signifique la alteración de los principios del Arbitraje y no atañen a las materias excluidas de este método.
Bien sabemos que cuando la parte demandada no presenta su contestación y no invoca causa justificada para ello, no comparezca a una audiencia o no presente pruebas,  el Tribunal Arbitral declara su Rebeldía y continua con sus actuaciones.

En este caso, una vez declarado un demandado en rebeldía se puede notar la existencia de peligro de que desaparezcan o sean ocultados los bienes que pueden ser objeto del proceso o que pueden simplemente constituir la garantía patrimonial del demandante.

Son en estos casos donde la aplicación de medidas precautorias vienen a constituirse en la mejor garantía para el demandante a momento de pretender hacer cumplir sus derechos.

El Código de Procedimiento Civil en su artículo 156 establece las medidas precautorias que pueden ser solicitadas, nominando las siguientes:

  • Anotación Preventiva
 
  • Intervención
  • Embargo Preventivo
   
  • Secuestro
 
  • Prohibición de celebrar actos contrarios sobre bienes determinados.

 

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